Cómo podemos reconocer y aprender de nuestros propios errores

Femenina De Vídeo: "Como aceptar y perdonar nuestros errores" Por el Placer de Vivir con el Dr. César Lozano (Marzo 2019).





Anonim

Todos queremos tener razón. Queremos ser nosotros quienes hagamos todo bien, nos levantemos bien y seamos admirados. Nunca es fácil admitir errores. Sin embargo, es un paso crucial para aprender, crecer y mejorar.

Solo podemos aprender de los errores si admitimos haberlos hecho. Una vez que comenzamos a culpar a otras personas o al destino, nos distanciamos de cualquier posible lección.

Pero somos valientes, lo suficientemente maduros, y honestamente podemos decir: Es culpa mía. Soy responsable, Las posibilidades de crecimiento se dirigen directamente hacia nosotros.

Es la percepción de los errores lo que hace posible el crecimiento. Las personas sabias admiten fácilmente sus errores. Saben que acelerarán su progreso si lo hacen.

Por qué tememos admitir errores

La dificultad de admitir los propios errores hace que muchas personas abandonen sus propios objetivos. Tienen miedo de que se rían de ellos y sean pobres. Miedo a ser un fracaso y ser aceptado como el error en caso de error.

Muchos sueños estallan por miedo a los demás. El temor de que los errores nos representen y los fracasos podrían destruir nuestra reputación.

El miedo al cambio también evita que muchos reconozcan sus propios errores. Especialmente los errores que ocurren a través de los hábitos. Cualquier cambio es difícil y puede dar miedo. Peor aún, sin embargo, es castigarse una y otra vez con los mismos errores, porque los cambios no se implementaron.

Si nos negamos a reconocer los errores, nos negamos a reconocer la realidad. Si no queremos ver las lagunas, errores o debilidades en nuestro comportamiento, siempre quedaremos atrapados en el mismo comportamiento y las limitaciones que siempre hemos tenido.

Cómo identificamos errores

El miedo a admitir errores explica por qué a menudo necesitamos que otros aprendan de nuestros propios errores. Un buen amigo, compañero, consejero o mentor observará de manera más objetiva nuestro comportamiento. Él puede identificar más fácilmente nuestros errores que inconscientemente no queremos admitir.

En momentos de debilidad, la única manera de prevenir un error es pedir ayuda a alguien más. Al reconocer que necesitamos ayuda y pedirla, abrimos nuestra conciencia de cambio.

Cómo aprender de los errores

Hacernos preguntas a nosotros mismos y a los demás es una forma de desafiarse a sí mismo. Ayudan a cambiar la perspectiva, a identificar la causa de la debilidad y a enfocarse en las soluciones. Podemos aprender de eso y evitar errores en el futuro.

  • ¿Cuál fue el desencadenante del error?
  • ¿Tenía alguna suposición o expectativa errónea?
  • ¿Qué haría diferente si volviera a estar en la misma situación?
  • ¿Qué información (comportamientos, palabras,…) habría evitado el error?
  • ¿Qué pequeños errores y errores contribuyeron al mayor error?
  • ¿Qué cambios son necesarios para evitar este error nuevamente?
  • ¿Qué tipo de cambio es difícil para mí?
  • ¿Cómo debería cambiar mi comportamiento si volviera a estar en una situación similar?

Estas preguntas nos brindan información importante con un margen concreto de mejora. Aprendemos detalles específicos de lo que podemos hacer para evitar el error en el futuro.

Los errores hacen posible el crecimiento

Siempre que intentemos aprender de nuestros errores, creceremos. Estamos mejorando en tener más éxitos que fracasos. Y los errores que cometemos en el camino nos ayudarán a llegar a donde queremos ir.

No podemos cambiar los errores. Pero podemos decidir cómo reaccionamos a eso. Nuestro crecimiento comienza cuando vemos un margen de mejora.

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